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No hace falta comprar un telescopio carísimo para disfrutar del cielo. Noviembre viene con varias oportunidades de levantar la mirada, siempre que las nubes y las luces de la ciudad den permiso.

NASA publicó el 2 de noviembre su calendario de observación para el mes: dos máximos de táuridas, una lluvia de leónidas, el acercamiento aparente de Marte y Júpiter y una superluna el día 24. Son fenómenos distintos, con horarios y condiciones diferentes. Desde Chile será importante considerar la visibilidad local, la posición del horizonte y el clima.

Los pronósticos de lluvia de meteoros hablan de cantidades máximas en condiciones ideales, normalmente desde lugares oscuros. En Santiago y otras ciudades iluminadas se observan muchos menos. No existe una garantía de que el cielo entregue diez estrellas fugaces en diez minutos: el brillo lunar, las nubes y el momento de observación influyen muchísimo.

La noticia también incluye un hito espacial: hacia el 18 de noviembre, Voyager 1 alcanzará una distancia de aproximadamente un día luz de la Tierra, según NASA. No podremos verla desde el patio, pero sirve para imaginar lo lejos que ha viajado un objeto construido por seres humanos.

Primero las táuridas y después las leónidas

La lluvia de meteoros táuridas tendrá dos periodos destacados alrededor del 5 y del 12 de noviembre. NASA estima solo un puñado de meteoros por hora, aproximadamente cinco en condiciones ideales, aunque ocasionalmente puede aparecer un bólido particularmente brillante. Es mejor contemplarlo como una posibilidad emocionante que como un espectáculo garantizado.

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La lluvia de las leónidas llegará alrededor de las madrugadas del 17 y 18 de noviembre. Bajo cielos muy oscuros podría producir cerca de quince meteoros por hora. Para aumentar las probabilidades se recomienda buscar un lugar despejado y dedicar por lo menos media hora a acostumbrar los ojos a la oscuridad.

Una lluvia de meteoros se produce cuando la Tierra atraviesa regiones del espacio con partículas dejadas por cometas u otros cuerpos. Al entrar en la atmósfera, esas partículas crean destellos. Lo que vemos como estrella fugaz no es normalmente una estrella ni un objeto que vaya a caer a la casa.

No conviene llevar linternas muy brillantes ni mirar el teléfono cada dos minutos: la pantalla interrumpe la adaptación visual. Una silla reclinable, ropa abrigada y un sitio seguro ayudan mucho más de lo que parece. Desde sectores urbanos se puede intentar observar, pero una zona apartada de grandes focos luminosos ofrece mejores condiciones.

Marte, Júpiter y la Luna también tienen su momento

NASA destaca que alrededor del 15 y 16 de noviembre Marte y Júpiter se verán separados por apenas 1,2 grados desde nuestra perspectiva. No significa que los planetas estén cerca entre sí en el espacio, sino que se alinearán visualmente en una parte pequeña del cielo. Júpiter será el punto más brillante y Marte tendrá tonos rojizos.

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Las indicaciones de orientación de NASA suelen utilizar cartas para observadores del hemisferio norte. En Chile, la altura y dirección exactas cambian según ciudad y latitud, por lo que conviene consultar una aplicación astronómica configurada con tu ubicación antes de salir de madrugada. La observación exige horizonte despejado y condiciones adecuadas.

El 24 de noviembre ocurrirá una superluna, una luna llena que coincide con una distancia relativamente menor entre nuestro satélite y la Tierra. Puede verse más grande y brillante que una luna llena promedio, aunque la diferencia visual normalmente es sutil y no se parece a las fotografías gigantes que circulan por redes sociales.

La recomendación es mirar cerca de la salida de la Luna y comparar su aspecto con edificios u objetos en el horizonte. El tamaño aparente extraordinario que a veces percibimos allí se relaciona también con una ilusión óptica y no solo con la distancia real a la Tierra.

En OHZOM revisamos otro estudio científico respaldado por NASA y cómo los instrumentos permiten conocer la Tierra. En astronomía sucede algo parecido: observar bien depende de medidas y contexto.

Noviembre ofrece buenas excusas para mirar hacia arriba, pero ninguna justifica poner en riesgo la seguridad ni creer cadenas sobre presagios. Con una fecha marcada, ropa abrigada y un poco de paciencia, el cielo puede sorprender incluso sin equipos especiales.

Fuente principal: NASA JPL, calendario del 2 de noviembre de 2026.

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