Las grandes empresas tecnológicas llevan años hablando de la nube como uno de sus negocios estrella, pero no siempre resulta fácil saber cuánto vende cada plataforma. Microsoft entregó ahora una cifra que permite mirar con mayor precisión a Azure: US$33.165 millones de ingresos en el trimestre terminado el 30 de septiembre de 2026, un crecimiento interanual de 48%. El dato ayuda a entender la escala de la batalla por los centros de datos y la inteligencia artificial.
La información aparece en el reporte oficial del primer trimestre del año fiscal 2027, publicado el 28 de octubre. Microsoft también comunicó ingresos totales por US$92.300 millones, un incremento de 19%, y utilidad neta GAAP de US$36.600 millones. Son cifras grandes, pero pertenecen a negocios distintos: conviene no confundir los ingresos de toda Microsoft con los que corresponden específicamente a Azure.
Azure reúne servicios de infraestructura, procesamiento, almacenamiento y aplicaciones relacionadas con la nube y la IA. Para una empresa cliente, contratar capacidad allí permite evitar parte de la inversión inicial que requeriría montar su propia plataforma. Para Microsoft, en cambio, cada nuevo contrato puede implicar ampliar servidores, conexiones y capacidad eléctrica. La nube elimina infraestructura del escritorio de los clientes, no del mundo físico.
Microsoft detalló que los ingresos de Azure pasaron de US$22.384 millones a US$33.165 millones entre los trimestres comparables de 2025 y 2026. Esto respalda el avance anunciado del 48%. Es un salto relevante, aunque no significa que las ganancias del servicio hayan aumentado en el mismo porcentaje. Ventas, costos operativos y margen son medidas distintas y deberían leerse por separado.
La inteligencia artificial está cambiando la economía de la nube
Antes de la explosión de los modelos generativos, muchas compañías utilizaban centros de datos en la nube para alojar páginas, almacenar archivos, procesar transacciones y ejecutar aplicaciones internas. Esas necesidades continúan, pero se sumó una nueva demanda: entrenar modelos y generar respuestas a gran escala. Cada solicitud compleja necesita recursos de cómputo, memoria y comunicación entre equipos.
En el mismo periodo, Microsoft informó que sus ingresos de Microsoft Cloud alcanzaron US$63.900 millones, 30% más que el año anterior. Esta categoría es más amplia que Azure e incluye otros servicios comerciales. Sumarla nuevamente a los ingresos de Azure sería contar parte del negocio dos veces, un error frecuente cuando se comparan titulares financieros.
El crecimiento de la nube también se relaciona con los contratos de largo plazo. Microsoft informó que sus obligaciones comerciales de desempeño pendientes aumentaron 73%, hasta US$677.000 millones. Ese indicador refleja compromisos de ingresos futuros bajo determinadas condiciones, no dinero que ya haya entrado completo a la caja. Sirve como señal de demanda contratada, pero no sustituye los resultados de cada trimestre.
La expansión del negocio requiere invertir en edificios, redes, refrigeración y chips especializados. Los grandes proveedores están intentando equilibrar dos riesgos opuestos: construir menos capacidad de la que necesitan los clientes o comprometer demasiado capital antes de conocer la demanda real a varios años. En IA, tener clientes esperando es un problema; tener servidores carísimos desocupados también.
Por qué importa comparar Azure con Google y Amazon
El dato de Azure llega en un momento interesante para el sector. Alphabet informó que Google Cloud obtuvo unos US$30.700 millones en ingresos durante el mismo trimestre, con un crecimiento extraordinario impulsado en parte por IA y sistemas TPU. Es tentador convertir las cifras en una tabla simple de ganadores, pero las definiciones de cada segmento y la combinación de productos pueden diferir entre compañías.
En Ohzom analizamos también cómo la demanda de infraestructura de IA está beneficiando a fabricantes de memoria. Microsoft representa otra parte de esa cadena: ofrece servicios que utilizan el hardware adquirido y asume los costos de operarlo. Una empresa que consulta a un modelo desde su computador difícilmente ve toda esa infraestructura, pero su funcionamiento depende de ella.
Para clientes en Chile, lo importante no es solamente cuál proveedor crece más rápido. Al contratar nube conviene evaluar disponibilidad de regiones, residencia de datos, costos de salida, seguridad, herramientas compatibles y capacidad de soporte. Un precio bajo en la etapa inicial puede cambiar cuando aumenta el tráfico o se necesitan servicios adicionales.
Azure ya no es un negocio misterioso escondido dentro de un porcentaje: Microsoft puso sobre la mesa una cifra concreta para dimensionarlo. El próximo desafío será explicar cuánto cuesta sostener ese crecimiento y qué tan bien se traduce en soluciones útiles para quienes pagan la cuenta. Porque la IA podrá estar en las nubes, pero el presupuesto siempre está en la tierra.
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