Un almacén funcionando con las luces apagadas suena a una escena bastante poco tranquilizadora.
En logística, sin embargo, podría convertirse en una señal de que casi nadie necesita caminar por ciertos pasillos.
La empresa chilena STG y su socio tecnológico Mushiny están proyectando centros de distribución cada vez más automatizados, con robots móviles autónomos, sistemas Goods-to-Person y software capaz de coordinar buena parte del movimiento interno de productos.
En ese escenario aparecen los llamados “dark warehouses” o almacenes oscuros: zonas que pueden operar durante gran parte del tiempo sin iluminación porque el trabajo lo realizan máquinas que no necesitan ver como una persona.
Eso no significa, al menos en la visión planteada por ambas compañías, una bodega completamente vacía de trabajadores.
Qué es un sistema Goods-to-Person
En una bodega tradicional, una persona puede recorrer largos pasillos buscando distintos productos para preparar un pedido.
Goods-to-Person invierte esa lógica.
Los productos se almacenan en racks o contenedores que son trasladados automáticamente hasta una estación donde se encuentra el operador.
La persona permanece en un puesto relativamente fijo y son los robots los que recorren la instalación.
El objetivo es reducir caminatas, utilizar mejor el espacio y aumentar la velocidad de preparación de pedidos.
Los AMR no siguen necesariamente una ruta fija
Otra pieza central son los Autonomous Mobile Robots o AMR.
A diferencia de sistemas de guiado más antiguos que dependen de rutas rígidas, los AMR pueden utilizar sensores y software de navegación para localizarse, esquivar obstáculos y recalcular trayectorias.
Una revisión académica sobre AMR en bodegas destaca precisamente esa capacidad de tomar decisiones de navegación sin requerir una infraestructura fija para cada movimiento.
Eso hace que puedan convivir de manera más flexible con personas, pallets y otros robots.
Por qué una bodega podría funcionar a oscuras
La idea no consiste en apagar todas las luces para ahorrar electricidad de inmediato.
Es una consecuencia de automatizar sectores completos.
Si un robot puede localizarse mediante LiDAR, cámaras, códigos, mapas digitales u otros sensores, la iluminación que necesitaba un operario para caminar y leer etiquetas deja de ser imprescindible durante ciertos procesos.
Robert Venning, gerente de Estrategia e Innovación de STG, plantea que los centros del futuro serán más densos, operarán 24/7 y utilizarán cada metro cuadrado con una función específica.
Ese escenario es una proyección de la empresa, no una descripción de cómo funcionan hoy todos los centros de distribución chilenos.
La presión viene del comercio electrónico y del costo del espacio
STG identifica tres impulsores principales para la automatización: el precio del suelo destinado a centros logísticos, la dificultad para cubrir determinadas labores operativas y la necesidad de preparar pedidos cada vez más personalizados para comercio electrónico.
En un ecommerce, una bodega ya no necesariamente despacha pallets completos con un único producto.
Puede necesitar preparar miles de órdenes individuales, cada una con combinaciones diferentes y tiempos de entrega cada vez más cortos.
Ese cambio favorece sistemas donde software y robots coordinan movimientos repetitivos a gran escala.
Automatizar no significa necesariamente sacar a todas las personas
El discurso de una “bodega sin humanos” es atractivo, pero simplifica demasiado.
Incluso los sistemas altamente automatizados requieren instalación, mantenimiento, supervisión, resolución de excepciones, control de calidad e integración con otras partes de la cadena logística.
STG sostiene que la transformación desplaza parte del trabajo hacia perfiles especializados en automatización y robótica.
Eso no elimina el impacto laboral potencial de automatizar tareas repetitivas, pero tampoco equivale a que desaparezca todo trabajo humano dentro de un centro de distribución.
La siguiente capa es que el software decida qué hacer
Mover productos automáticamente es solo una parte del problema.
La otra es decidir cuál robot toma qué tarea, qué pedido tiene prioridad, dónde conviene almacenar cada producto y cómo reorganizar el sistema cuando algo cambia.
Mushiny afirma que está desarrollando una plataforma basada en inteligencia artificial para analizar datos operacionales y sugerir las próximas acciones dentro del almacén.
En investigación, esta línea ya es bastante activa: trabajos recientes estudian desde localización más robusta para AMR hasta sistemas de enjambres capaces de priorizar cargas urgentes directamente desde etiquetas IoT.
Chile todavía está en una fase de adopción
Los ejecutivos de STG reconocen que la automatización logística en Chile y Latinoamérica todavía está lejos de ser universal.
Su visión es que durante los próximos cinco a diez años tecnologías que hoy pueden parecer sofisticadas se vuelvan mucho más comunes.
La velocidad real dependerá de costos, escala, disponibilidad de personal especializado y del retorno que cada operación pueda obtener.
No todas las bodegas necesitan un ejército de robots.
En instalaciones pequeñas o con volúmenes variables, una automatización demasiado rígida también puede convertirse en un costo difícil de justificar.
El almacén del futuro probablemente será híbrido
La imagen más realista no parece ser una gigantesca caja completamente oscura y vacía de personas.
Es más probable encontrar centros híbridos.
Habrá sectores donde robots trabajen solos durante horas, estaciones donde personas reciben productos transportados automáticamente y áreas que continúen requiriendo intervención humana.
La diferencia estará en quién hace los kilómetros de caminata.
Y si el robot puede hacerlo sin luces, probablemente algunos pasillos del futuro se parezcan bastante menos a una bodega tradicional.
Te puede interesar
Estados Unidos todavía usa disquetes en control aéreo: la FAA modernizará 435 instalaciones
La FAA comenzará a retirar sistemas antiguos que todavía utilizan disquetes en determinadas operaciones del control aéreo estadounidense. Su plataforma E-IDS debería llegar a 435 instalaciones antes de fines de 2028.
Aisoncore ganó un premio minero con software que sigue cada reparación desde la faena hasta el taller
La startup chilena Aisoncore ganó Mining MAS Pitch 2026 con una plataforma integrada a SAP que conecta faenas, talleres e inspectores para monitorear reparaciones de componentes críticos.
Un camión con internet satelital recorrió 13.651 kilómetros para conectar comunidades en emergencias chilenas
El COE móvil de Entel y Desafío Levantemos Chile reportó 13.651 kilómetros, 15 comunas, 1.540 personas conectadas y 2.189 dispositivos distribuidos durante su primer año.
SpaceX eligió chips Qualcomm para levantar una red 5G: no es un nuevo servicio satelital chileno
Qualcomm proveerá tecnología Dragonwing para decenas de miles de estaciones base 5G de Starlink Mobile en Estados Unidos. El despliegue partiría en 2027 y no implica disponibilidad inmediata en Chile.
¿Cuánta agua queda en el estanque? La startup chilena que lleva esa respuesta al celular
Club del Agua utiliza sensores y conectividad móvil para monitorear estanques en Chile. Cómo funciona, qué puede automatizar y cuáles son sus límites.
La inteligencia artificial revive las cintas magnéticas: Fujifilm multiplica su producción
Fujifilm proyecta aumentar cinco veces su capacidad de fabricación de cintas para respaldos. La nube también necesita guardar datos sin tenerlos siempre encendidos.

Average Rating