Hoy somos parte de la era de la analítica de datos, la que estará cada vez más presente al considerar récords como el obtenido por Japón a mediados de 2021, cuando se alcanzó una tasa de transmisión de datos de 319 terabytes por segundo. Además, cada día en Internet se crean billones de datos y se estima que para el año 2025 se estarán creando 463 exabytes de datos por día.
Ruben Belluomo
Gerente comercial de Infor Cono Sur
Las cifras señaladas demuestran la relevancia de la analítica de datos en el mundo y cómo ésta ha reconfigurado la conducción de empresas y entidades, además de las relaciones con diversos públicos de interés. En este escenario resulta clave el rol que desempeñan otros ámbitos como las soluciones en la nube, la inteligencia artificial en cuanto al desarrollo de sus modelos predictivos, la ciberseguridad, la internet de las cosas y la creación de algoritmos. Se podría decir que todos los elementos descritos son herramientas que terminan funcionando como articuladores del análisis de datos, si bien los reales articuladores e interpretes de enormes flujos de información son realmente los usuarios.
La inteligencia artificial ha avanzado y lo seguirá haciendo. Stephen Hawking lo señaló al decir que “Cada aspecto de nuestras vidas será transformado por la AI”, considerándolo como el suceso más importante de nuestra civilización. No cabe duda de que las palabras del extinto astrofísico ya son una realidad. Hoy surfeamos por una Internet y por aplicaciones que se están anticipando a nuestros patrones de comportamiento, gustos y anhelos. Pero a pesar de todos los avances, todavía nos estamos quedando cortos en ámbitos tecnológicos que tienen que ver con nuestras capacidades, derechos y deberes como usuarios de la tecnología digital.
Hoy es necesario más que nunca que en colegios, institutos técnicos y universidades se refuerce la enseñanza de conceptos tecnológicos como los antes descritos. Es cierto que se han abierto cursos, diplomados y especializaciones en torno a la ciberseguridad, data analytics o de Google Analytics, pero no podemos pretender que todo el mundo puede experimentar dichos procesos formativos. Por tal motivo, es clave que desde una edad temprana las próximas generaciones comprenden de tecnología, por ejemplo, qué es la verdadera nube, qué significa y cómo se construye un algoritmo, o qué es un software de planificación de recursos empresariales (ERP).
En todo el mundo estamos construyendo un edificio tecnológico, pero éste todavía tiene cimientos débiles. Por ejemplo, quienes estudian periodismo tienen que saber, desde el primer año de estudio, conocimientos sobre las redes sociales, área en donde las empresas hoy están construyendo su respectiva reputación corporativa. Por otro lado, futuros ingenieros comerciales deberían comenzar a profundizar en el alcance y relevancia de los marketplace digitales, para cualquier tipo de rubro o venta de productos.
La transformación digital continua es, sin lugar a duda, el futuro. Para tomar la delantera, se requiere, en forma prioritaria, crear una cultura transformacional. En los próximos años, será el concepto inherente a la revolución digital que estamos viviendo actualmente. Sin embargo, los verdaderos ganadores digitales, serán aquellos que adopten la transformación continua para mantenerse relevantes en el mercado, además de adaptarse oportunamente para el cambio. Lo anterior, facilitará el desarrollo de una ventaja competitiva en forma más rápida y tangible, frente a diversos actores en el mercado.
En Chile se presentó una primera Política Nacional de Inteligencia Artificial en 2021, lo que es muy positivo, pero avanzar colectivamente exige generaciones de profesionales y técnicos que estén cada vez más inmersos en la tecnología, en su comprensión en relación a sus posibles alcances y también en cómo la tecnología está influyendo en los cambios de paradigmas sociales, económicos y culturales de la vida diaria.
El ser humano dispone ante si de avances que eran impensados hace 40 años, pero para comprenderlos tenemos que profundizar en el léxico tecnológico y también en lo que hay detrás de las palabras. En definitiva, esto se trata de que seamos más conscientes de los términos tecnológicos, de aprenderlos y de saber nuestro rol ante ellos, y también de cómo estos están perfilando la civilización de la segunda mitad del siglo XXI.
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