Imagina llegar a la oficina y descubrir que tus asistentes digitales estuvieron trabajando durante la noche. Parece una ventaja extraordinaria, hasta que empiezan a entregarte resultados que también tienes que revisar. Anthropic estudió lo que ocurre dentro de su propia empresa cuando los agentes de Claude pasan de responder consultas a realizar tareas completas. El dato más llamativo: en agosto, las horas de trabajo de sus agentes superaron por seis a uno las horas humanas.
La cifra forma parte de un informe publicado por Anthropic el 16 de octubre de 2026, que analiza su organización, contratación, producción y uso de herramientas de IA. No es una encuesta general de las empresas chilenas ni un experimento realizado en todas las industrias. Es una mirada específica a una compañía que desarrolla inteligencia artificial y la utiliza intensamente en sus propios procesos.
La distinción importa. Las empresas tecnológicas de frontera tienen equipos, infraestructura y conocimiento especializado que no representan al promedio de las organizaciones. Aun así, ofrecen un laboratorio interesante sobre la dirección que podría tomar el trabajo. En el estudio aparecen ingenieros que producen más código, vendedores que cierran más operaciones y áreas administrativas que procesan documentos con ayuda de agentes.
Los investigadores también observaron cambios en la contratación. La proporción relativa de nuevos puestos técnicos de nivel inicial disminuyó, mientras los responsables de selección valoran más la autonomía y el criterio para resolver problemas. Eso no significa que Anthropic haya demostrado la desaparición de todos los empleos junior. Un cambio dentro de una empresa no equivale a una predicción automática para todo el mercado laboral.
La nueva pega: supervisar a una pequeña multitud digital
La productividad tradicional suele medirse por resultados obtenidos en un periodo determinado. Con los agentes de IA aparece una complicación: pueden generar grandes cantidades de propuestas, código, documentos y análisis mientras la persona realiza otras actividades. El volumen crece, pero alguien necesita comprobar qué sirve, qué contiene errores y qué no debería utilizarse.
Anthropic describe precisamente ese cuello de botella. Según su investigación, incluso algunos trabajadores no técnicos necesitarían una parte muy significativa de su semana para leer todo lo producido por sus agentes. Surge así una tarea que el informe denomina metatrabajo: construir sistemas de seguimiento, supervisar procesos automatizados y decidir dónde intervenir.
La idea de que una empresa ahorra tiempo porque un agente completó cien acciones puede ser engañosa si no considera cuántas correcciones, verificaciones o aprobaciones requieren esas acciones. Por eso conviene mirar el resultado útil y comprobado y no solamente cuántos mensajes se enviaron a un modelo o cuánto texto produjo durante una jornada.
La compañía había anunciado en julio nuevas herramientas de analítica y control de costos para Claude Enterprise, con indicadores sobre uso, sesiones, resultados, tareas y gasto. En Claude Code, algunas métricas permiten estimar productividad relacionada con commits y actividad de programación. Pero una estimación financiera o de eficiencia no es lo mismo que una auditoría independiente del impacto sobre calidad, seguridad o satisfacción de clientes.
Qué debería medir una empresa chilena antes de celebrar
Para una organización que quiere integrar agentes de IA, la primera pregunta debería ser qué problema concreto intenta resolver. Si automatizar informes permite reducir errores y liberar horas para atender mejor a clientes, existe un beneficio posible. Si se generan documentos más rápido pero aumentan las correcciones, la ganancia puede ser menor de lo que aparenta el tablero.
También es fundamental establecer permisos. Un agente que redacta un borrador opera en un nivel de riesgo distinto al que tiene acceso a sistemas financieros, clientes o credenciales. La autonomía debe crecer junto con las capacidades de supervisión. Medir productividad sin incorporar incidentes de seguridad, trazabilidad y calidad entrega una fotografía incompleta.
El estudio de Anthropic reconoce además un dilema laboral: al aumentar la capacidad de hacer tareas con agentes, algunas habilidades cambian de importancia. Podría aumentar la demanda de personas capaces de evaluar resultados y diseñar procesos, mientras otros roles se transforman. El informe no demuestra cuál será el efecto neto sobre empleo fuera de la empresa ni permite pronosticar despidos por sector.
En Ohzom hemos revisado cómo los agentes también intentan anticipar fallas en redes empresariales. La conclusión se parece bastante: lo valioso no es dejar que una máquina haga más cosas, sino definir con precisión qué puede hacer y quién responde cuando se equivoca. Claude puede multiplicar la producción; convertirla en trabajo confiable sigue siendo una responsabilidad humana.
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