Kia decidió sacar de producción al Niro EV y dejar al modelo solo en versión híbrida. La movida no parece un retroceso general en electromovilidad, sino más bien un ajuste de portafolio para concentrarse en autos eléctricos nacidos desde cero como parte de la familia EV.
En la carrera por electrificar sus catálogos, las marcas también están aprendiendo que no todos los modelos envejecen igual. Algunos sirven para abrir camino y otros terminan quedando atrapados entre generaciones. Eso parece estar pasando con el Kia Niro EV, un modelo que ayudó a empujar la entrada de la marca al mundo eléctrico, pero que ahora sale de escena mientras la compañía reordena su estrategia.
Según informó La Tercera, Kia confirmó que el Niro eléctrico dejará de producirse y que lo que queda disponible corresponde al stock remanente en concesionarios. El modelo renovado seguirá vivo, pero solo con motorización híbrida, una señal bastante clara de que la marca quiere separar mejor sus apuestas entre híbridos competitivos y eléctricos desarrollados desde una lógica distinta.
Un eléctrico que ayudó a partir, pero se fue quedando atrás
El Niro EV debutó en 2018 como una propuesta eléctrica relativamente accesible, y en Chile fue además el primer eléctrico de Kia cuando llegó en 2022. Más tarde, en 2021, recibió una segunda generación con rediseño, mejoras en carga rápida y más tecnología. Pero con el tiempo empezó a perder terreno frente a modelos más nuevos, pensados desde el inicio como eléctricos puros.
Ahí está la clave de esta historia. El problema no sería que el Niro EV fuera malo, sino que quedó en una zona incómoda del mercado. Se basaba en una arquitectura originalmente concebida para motores a combustión, algo que hoy pesa más de la cuenta frente a plataformas eléctricas dedicadas, que suelen ofrecer mejor aprovechamiento del espacio, más eficiencia y sistemas de carga más competitivos.

En su última etapa comercial, el modelo entregaba cerca de 201 caballos de fuerza y una autonomía estimada en torno a 400 kilómetros, cifras que en su momento sonaban bastante razonables, pero que comenzaron a verse más justas frente a la nueva oleada de eléctricos.
Kia quiere mover el foco a su familia EV
La salida del Niro EV también deja ver hacia dónde se está moviendo Kia. La propia marca explicó que quiere concentrarse en modelos como el EV3 y el EV9, parte de una gama de eléctricos con mayor competitividad de producto y desarrollados específicamente para este tipo de propulsión.
Eso cambia bastante la lectura. No parece una retirada de lo eléctrico, sino un recambio interno. Kia estaría apostando menos por adaptar modelos heredados y más por empujar vehículos construidos desde cero para ser EV, algo que hoy ya casi se volvió requisito para pelear en serio en ese segmento.
Más que una despedida, una señal de madurez
En el fondo, la decisión con el Niro EV dice algo bien concreto sobre cómo se está ordenando la industria. La primera camada de eléctricos sirvió para instalar marcas, probar mercado y abrir conversación. Pero ahora que la oferta creció y la competencia se puso más seria, ya no basta con “tener un eléctrico”: hay que tener uno que de verdad aguante el ritmo del mercado actual.
Y en ese nuevo escenario, el Niro EV parece haber cumplido su ciclo. No como un fracaso, sino como un modelo puente que ayudó a Kia a entrar al juego, pero que ya no calza del todo con la etapa que viene.

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